Esa frasesilla es la que más me gusta... Cada vez me entra más la duda. Si divides en pequeños trocitos esa información que sólo tu deberías saber y la repartes, ¿desaparece más rápido?. Bueno, no desaparece, pero pierde fuerza o sentido?
Quizá regalo historias, y se va la certeza de si en realidad pasó o no. ¿A dónde se van esas historias inventadas? ¿Los chistes? ¿Las galletas en platos de Santa Claus a los 13? ¿Y las tardes del café literario a los 15? ¿El sonido del acordeón en Roma a los 17 seguirá? ¿El pan Árabe a la vuelta del Instituto Pushkin, estará en venta ahorita?
¿Qué pasa con la etapa en la que descubrir el color de ojos es lo más emocionante?, sobre todo cuando estás por comprar un jugo de mandarina para el desayuno...
En dónde se quedan los taxistas vulgares?
A qué basurero se van los cepillos?
Qué domingo regresaré a San Diego con mi madre?
Mi hermana estará durmiendo en mi cama dentro de su ex cuarto?
El próximo verano nadaré en la casa de mi hermano, ese es el plan...
El próximo verano tendré una nueva sobrina, casi lo olvido...

























